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jueves, 15 de abril de 2010

El periodista 3.0

La evolución de Internet en los últimos años, pasando de la web 1.0 a la 3.0, ha supuesto también un cambio en el periodismo. Negar esto es vivir en el pasado (y ese, precisamente, es el problema de algunos medios tradicionales, que intentan ningunear al periodismo digital). Como toda evolución, esta tiene también sus aspectos positivos y algunos negativos, incluso para el propio periodista.

Gracias a los medios electrónicos, los blogs y las redes sociales, el propio usuario ha pasado a ser parte activa del proceso comunicativo. Aunque suene raro, podríamos decir que el ciudadano se ha convertido en periodista (de ahí el nombre de Periodismo Ciudadano, con el que se conoce también al Periodismo 3.0). Esto tiene sus ventajas, ya que se produce una mayor conexión entre el usuario y los medios, por ejemplo. Incluso el lector puede participar en la información ofrecida en la red, dando su opinión o corrigiendo algún posible error. Por último, el usuario también puede dar su propia información. En la red, cualquiera puede publicar su propio blog o página web. En el periodismo digital, los papeles de emisor y receptor son difusos, cualquiera puede dar información y cualquiera la puede leer (mientras que en la prensa tradicional queda muy claro quién emite la información- el periódico- y quien la recibe- el lector). Este aspecto, que podría ser perjudicial para el periodista, ya que se puede ver "atacado" en su labor, debe ser utilizado para conseguir el mejor fin posible: mantener una interactividad con los usuarios.

El principal objetivo de los periodistas debería ser aprovechar las posibilidades que ofrece la web 3.0 para hacer un mejor periodismo. En primer lugar, la explotación de las redes sociales puede ser un arma muy interesante, ya que son un punto de reunión y debate interesantísimo (si se utilizan correctamente). Además, la web ofrece la cercanía y capacidad de actualización necesarias como para poder debatir sobre un tema en directo, conforme está ocurriendo (un partido de fútbol, un debate político, un atentado terrorista,...). Con el tiempo, quedará lejos la labor tradicional del periodista (cubrir la noticia y redactar en el periódico) e iremos hacia un trabajo donde el periodista saldrá a buscar la noticia y la podrá redactar in situ o desde su casa.

En conclusión, a mí me gustaría quedarme con la parte positiva: la multitud de avances que nos ofrece la web 3.0 como parte de un nuevo periodismo. Pero creo que dentro de este nuevo periodismo, el periodista debe desarrollar una tarea muy importante de la que todavía no he hablado: educar a los usuarios para que las ventajas no se acaben convirtiendo en inconvenientes. Y, para que esto ocurra, el periodista digital debe ejercer su labor a la perfección, ya que si nosotros somos los primeros en pervertir el nuevo periodismo, no quiero ni imaginar lo que harán el resto.

martes, 16 de febrero de 2010

Periodismo digital: el futuro ya está aquí

El periodismo digital, según Ramón Salaverría, es "la especialidad del periodismo que emplea el ciberespacio para investigar, producir y, sobre todo, difundir contenidos periodísticos". En pocas palabras, el periodismo en Internet. Con el auge en los últimos años de la red de redes, los periódicos (y el periodismo) han tenido que buscar la forma de adaptarse a una nueva realidad social que les ha hecho replantearse sus propios principios. Como ya ocurriese en épocas pasadas, con las mejoras en el transporte o la aparición de la imprenta, del teléfono, del cine, de la radio o de la televisión; los medios de comunicación han tenido que evolucionar ante la aparición de un nuevo soporte. Y esto, ¿es bueno o malo? A continuación, vamos a tratar de saber si Internet beneficia o perjudica a la evolución del periodismo.

La primera ventaja del periodismo digital es la actualización constante. En la red tienes, al momento, la información que desees, sin esperar a la edición en papel del periódico del día siguiente. Este, y la gratuidad de los contenidos, son los principales escollos que se encuentra el periódico tradicional para luchar contra el digital. Una gratuidad que se presenta como una ventaja para el consumidor, pero que ha sido un quebradero de cabeza para grandes periódicos en nuestros país. Uno de los líderes en papel, El País, apostó en su día por los contenidos de pago en la red, dándose un serio batacazo. Pese a haber abandonado esa postura hace tiempo, aún hoy en día están pagando ese peaje: muchos usuarios prefieren otros medios porque siguen creyendo que El País.com es de pago.

Otra ventaja que aporta el periodismo digital es la multimedialidad. En Internet se mezcla letra, sonido e imagen. Puedes leer un profundo artículo o reportaje, disfrutar con preciosas fotografías y vídeos o escuchar los cortes de voz que desees. Esto afecta directamente al periodista, que ha pasado de ser un plumilla a tener que manejarse con cámaras de foto, de vídeo, programas informáticos tipo Photoshop o programas de montaje como el Avid.

¿Y cuál es el papel del periodista en este nuevo entorno? El periodista de hoy en día debe saber manejar, como he dicho antes, todo tipo de herramientas que a un periodista del siglo XX le dejarían boquiabierto. Si no lo hace, está abocado al paro o a vender hamburguesas en el Burguer Donalds de turno. Sin embargo, aquí encuentro un inconveniente a la evolución del periodismo digital: el intrusismo.

Con los blogs y el resto de posibilidades que ofrece la web 2.0, cualquiera puede meterse en el papel de un periodista. Es más, estamos cansados de ver como los blogs más visitados de este país, lo firman (que no lo escriben) personajes como Kiko Hernández o Indhira. Sin embargo, esto ocurría ya en los últimos años con la televisión, por lo que no creo que haya sido un problema que haya traído el periodismo digital. En este sentido, me quedo con el lado positivo, es decir, el hecho de que un turista pueda grabar in situ un acontecimiento imprevisto (por ejemplo, el impacto de un avión en las Torres Gemelas) y que, al instante, sea subido a la red vía Youtube. Esa es una imagen que, de otro modo, no se podría tener.

Y los propios periódicos, ¿cómo han cambiado ante este nuevo panorama? En primer lugar, añadiendo una sección a los mismos: Internet. Las plantillas de los medios tradicional y online suelen estar diferenciadas, lo que no quita que este último tome algunas firmas del primero para ganar en prestigio. Y, sobre todo, el cambio ha sido potenciar el medio digital. Después de unos inicios en los que el periódico online fue acogido con mucho temor, las principales empresas periodísticas de este país se han dado cuenta de que no pueden luchar contra la evolución y de que el futuro ya no está en la prensa de papel, a la que le quedan pocos años de vida, sino en la prensa digital.

En conclusión, nos debemos quedar con que el periodismo digital o electrónico es una etapa más de la historia del periodismo, como lo es el auge de las nuevas tecnologías en la sociedad. El futuro ya está aquí, pero no se va a detener. Lo que hoy estamos viviendo nos parecía una quimera hace diez o veinte años. Del mismo modo, dentro de cincuenta o cien años, quién sabe como habrá evolucionado el periodismo...