martes, 20 de abril de 2010

Rafa sale del túnel

4 de mayo de 2009. Rafael Nadal derrota en la final del Masters 1000 de Roma a Novak Djokovic por 7-6 y 6-2. Viene de encadenar tres títulos consecutivos (Montecarlo, Barcelona y Roma), además de haber ganado a principios de año el Open de Australia y de ocupar la primera posición en la clasificación ATP. Ante sí tiene el reto de ganar Roland Garros por sexto año seguido. Sus rivales le temen y ya se habla de un nuevo dominador del tenis mundial. El grandioso Roger Federer puede pasar a la historia.



18 de abril de 2010. Nadal vuelve a ganar un título individual casi un año después de su último trofeo. Lo hace en Montecarlo, donde triunfa por sexta vez, arrollando a todos sus rivales, entre ellos su amigo Fernando Verdasco, quien en la mismísima final, sólo es capaz de ganarle un juego al de Manacor (6-0 6-1). Entre medias, Rafa vive un calvario de lesiones y pierde la primera posición del ránking. Su "enemigo" Federer, resurge de sus cenizas y triunfa en Roland Garros y Wimbledon, recuperando el cetro del tenis mundial. Nadal tiene que oír todo tipo de críticas, que si su forma de jugar al tenis le va a llevar a una pronta retirada, que si ya no puede dar mas de sí, que si los jóvenes que vienen por detrás le van a pasar en el ránking,...

En primer lugar, analicemos fríamente los resultados obtenidos por Nadal durante este año en el que, recordemos, ha tenido que parar en varias ocasiones por culpa de las lesiones: campeón de la Copa Davis, tres finales (Madrid, Shanghai y Doha), semifinalista en US Open, Cincinatti, Pekín, París, Indian Wells y Miami; y cuartofinalista en el Open de Australia. Sólo decepciona en Roland Garros (4ª ronda) y en las Finales Mundiales del Circuito ATP (Round Robin). Todo ello, entre parones y vueltas a la pista por culpa de sus maltrechas rodillas. Y, según los expertos, más de una derrota llegó como consecuencia de la lógica falta de confianza que le producían sus molestias físicas. Durante años, todos hemos pensado que Rafa es una máquina y el tiempo nos ha demostrado que no es así. Nadal es humano. Quizás un poco menos humano que el ciudadano de a pie, pero su cuerpo, como el del resto, puede pasar por estos ciclos de lesiones. Lo importante es que su mentalidad ganadora le está haciendo volver al camino del triunfo.

El primer varapalo llegó en casa, en Madrid, donde Roger Federer le derrotó en la final por un doble 6-4. Rafa llegaba a esa final después de haber vencido a Djokovic en semifinales por 3-6 7-6 y 7-6, tras más de cuatro horas de partido. No saltaron las alarmas. La derrota en Roland Garros llegó después de romper la racha de Bjorn Borg de partidos ganados de forma consecutiva en las pistas francesas. Nadal la dejó en 31 encuentros. Aquí sí saltaron las alarmas, porque Rafa empezó a dar síntomas de fatiga. Pero la bomba estallaba unas semanas después: Nadal anunciaba una retirada provisional del circuito para someterse a un tratamiento en sus rodillas, renunciando a defender el título en Wimbledon. Esto suponía la pérdida del número uno mundial. Además, también se hizo pública la separación de sus padres, lo que supuso un duro golpe personal para el manacorí.

Volvió a las pistas en Montreal, dos meses y medio después de su último torneo. Allí cayó en cuartos de final ante Del Potro y perdió la segunda posición del ránking. Las críticas empezaron a caerle encima, pero Rafa reaccionó con una gran madurez: si no era el número uno, le daba igual ser el dos, el tres o el cuatro. Él quería recuperarse. En Cincinatti recuperó sensaciones de cara al último Grand Slam del año, pero Djokovic le dejó fuera de la final, demostrando que el estado de forma de Nadal no era el óptimo para hacer frente a sus máximos rivales.

En el US Open volvió a tirar de garra para plantarse en semifinales. Allí fue barrido por Juan Martín del Potro, posterior campeón, por un triple 6-2. Hasta final de temporada, Rafa siguió recuperando sensaciones, pero no conseguía derrotar a tenistas de nivel top. Le faltaba un pasito, quizás de confianza, para volver a ser el de antes. En los últimos meses del año perdió ante Cilic, Davydenko (en dos ocasiones), Djokovic (también en dos ocasiones) y Soderling. Especialmente dolorosa fue su participación en las Finales Mundiales, donde perdió los tres partidos sin conseguir ganar un set. Con este panorama, Nadal se plantaba en la final de la Copa Davis con la necesidad de cerrar el año con un triunfo. Y así lo hizo. Ganó sus dos partidos de individuales y España conquistó su cuarta Ensaladera. De este modo, Nadal cerraba el 2009 con una sonrisa y con el objetivo de recuperar la confianza perdida.

Y esa confianza la está recuperando poco a poco. El inicio de año fue prometedor, con final en el prestigioso torneo de Doha, donde perdió ante Davydenko después de haber tenido ganado el encuentro. Sin embargo, en Australia le vuelve a invadir las dudas en su encuentro de cuartos de final ante Andy Murray. Rafa se retira en el tercer set después de notar molestias, de nuevo, en sus rodillas. Vuelve la preocupación en el entorno del jugador. Nadal decide descansar dos meses, hasta la gira por Estados Unidos, donde hace semifinales tanto en Indian Wells como en Miami.

Y entonces llegó la tierra. Territorio Nadal. En Montecarlo, Rafa se pasea ganando sin problemas todos sus partidos. El dato es demoledor: sólo pierde doce juegos en todo el torneo. Su paseo, tanto en semis ante Ferrer (6-2 6-3) como en la final ante Verdasco (6-0 6-1), demuestra que el mejor Nadal ha vuelto. Ha recuperado la confianza en sí mismo. Además, en una prueba más de su madurez, el balear decide renunciar a participar en el torneo de Barcelona, el de su club, para cuidarse físicamente. Por primera vez en años, Rafa actúa con la cabeza y no con el corazón. La experiencia de los últimos meses le ha hecho aprender. Ahora sí, Rafa ha visto la luz al final del túnel. El campeón ha vuelto para quedarse.

No hay comentarios: